Podía sostener cinco horas de programa hablando casi en soledad y, de pronto, guardar un silencio tan largo que obligaba al oyente a acercarse al receptor para comprobar si la radio seguía encendida.
Hugo Tomás Tiburcio Adelmar Guerrero de Ávila Marthineitz nació en Lima el 11 de agosto de 1924. Hoy hubiera cumplido 102 años.
Comenzó trabajando en una emisora peruana, pasó por Chile y Uruguay y llegó a Buenos Aires en 1955. Su particular voz, su enorme cultura y una personalidad imposible de domesticar terminaron convirtiéndolo en una de las figuras más innovadoras de la radio argentina.
Con El show del minuto ocupaba cinco horas diarias en Radio Belgrano. Leía cuentos, comentaba discos, hablaba encima de las canciones, entrevistaba sin apuro e incorporaba las opiniones de los oyentes. Así nació el apodo de “el peruano parlanchín”, aunque sabía utilizar los silencios con tanta inteligencia como las palabras.
También creó Splendid Show y llevó su estilo de conversación a la televisión con A solas, donde conseguía que los entrevistados abandonaran el personaje público. Su trayectoria fue reconocida con el Konex de Platino en 1987.
Falleció en Buenos Aires el 21 de agosto de 2010, apenas diez días después de cumplir 86 años. Su manera de comunicar continúa siendo una verdadera escuela para quienes hacemos radio.

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