Padre, le acerco inquietudes de fieles que buscan su mirada objetiva y
prudente. Por ejemplo ¿si un sacerdote se encuentra en situación de pecado esa
misa es válida?
El pecado del sacerdote no
afecta la gracia recibida por los fieles, la comunión sigue siendo verdadera.
Existe un principio que dice ex opere operato que significa por
el mismo hecho de realizarse. O sea la situación del sacerdote no quita la
veracidad y dignidad del sacramento, puesto que el ministro es Jesús.
La iglesia no obstante vive
un clima enrarecido por la liturgia. Se da una contradicción, se permiten
bailes e incomposturas en iglesias y no se la condena, pero si son severos con
la misa tradicional en latín. Yo solo puedo decir para no caer en desobediencia
que eso debe reverse. Hay mucha salud en la tradición.
Días pasados fue público que
en una iglesia dieron de comulgar a mascotas, vaya irreverencia. Tampoco estoy
de acuerdo que se unan sacerdotes católicos al anglicanismo y bendigan
conjuntamente. Por todo eso digo que vivimos momentos difíciles. Espero haber
sido claro en la respuesta puesto que no quiero evadirla y ser útil al verdadero
espíritu cristiano.
Agrego que el Novus ordo que
significa nuevo orden (en contraste con el vetero ordo) se lo conoce como misa
de Pablo VI, y fue promulgada en 1969 luego del concilio vaticano II. Este
reemplaza a la Misa Tridentina. En el momento de la imposición del novus ordo
trabajó con firmeza el cardenal Annibale Bugnini.
Mucha gente pide que no se
pierda la tradición y que haya espacio para aquellos que vivieron la misa
tradicional. En esto como en tantas cosas nos queda rezar para que la iglesia
no sea lastimada. Otra cosa que quiero decir es que no es un tema menor. El
vetero ordo pone más sentimiento y belleza y quienes la practicaron pretenden
volver a ella o que se les permita. La agrupación de Monseñor Lefebvre solo
pide eso, y pese a lo que parece un tema menor se cierne sobre él una atmósfera
de cisma, por lo tanto deduzco que la tradición tiene más fuerza de lo que
suponemos.
La misa es considerada como
el acto más sublime, puesto que representa la renovación del sacrificio de
Jesús en la cruz, por tanto no debe banalizarse, a veces no se corresponden con
gritos y aplausos. La misa no es un entretenimiento. El papa Francisco decía
que no se puede ir a misa con el reloj en la mano.
Comentarios
Publicar un comentario