Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.
En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.
Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero.
Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.
Nuevamente influenciado por Petrarca, Garcilaso de la Vega introdujo en la poesía española el ideal renacentista del amor platónico.
En este soneto se exalta el amor idealizado y absoluto, donde el hablante expresa su entrega total hacia la amada. Así, siente que su existencia depende completamente de ella.
Su rostro (gesto) se encuentra grabado en su alma, como si ella lo hubiera escrito y sólo él pudiera leerlo. Aunque no puede entender por completo sus emociones, su alma se ha moldeado a la medida de la dama. De este modo, su única razón para habitar el mundo es aquel amor. Su nacimiento, vida y muerte están ligados a ella.
Aunque el tono es apasionado, también resulta resignado, pues esta pasión desbordada se plantea como un destino irrenunciable que define el mundo.
Garcilaso de la Vega (c. 1501-1536) fue un destacado poeta y militar toledano del Renacimiento español, símbolo del cortesano ideal que dominaba tanto las armas como las letras. Introdujo la métrica italiana (endecasílabo, sonetos) en la lírica castellana, renovando la poesía con temas de amor neoplatónico, naturaleza y melancolía.
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