¿ PARA QUÉ SIRVE CUMPLIR AÑOS ?
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Cumplir años sirve, ante todo, para confirmar que seguimos acá.
Lo cual, en tiempos veloces y pantallas impacientes, ya es una pequeña proeza.
Sirve para que el cuerpo nos mande notificaciones que no pedimos.
Una rodilla que opina.
Una espalda que recuerda cosas que la memoria había olvidado.
El brazo que antes levantaba bibliotecas ahora evalúa estratégicamente cada movimiento.
Cumplir años sirve para que los jóvenes nos expliquen el mundo con una convicción admirable y para que nosotros los escuchemos con esa sonrisa ambigua que mezcla ternura y archivo histórico.
Sirve para que nos feliciten personas que no vemos hace años y para que nos llamen “querido” con una intensidad que solo aparece una vez al año, como las cigarras.
Sirve para comprobar que las tortas son cada vez más chicas y las velas cada vez más numerosas.
Un complot pastelero que nadie investiga.
Pero también —y acá baja el volumen de la ironía—
cumplir años sirve para algo más serio.
Sirve para aprender a perder sin desmoronarse.
Para entender que no todo era tan urgente.
Para descubrir que algunas discusiones no merecían ni la mitad de la energía que les dimos.
Sirve para afinar la mirada.
Para elegir mejor.
Para querer menos gente, pero quererla mejor.
Cumplir años sirve para darse cuenta de que no somos eternos, y sin embargo seguir haciendo planes.
Ese gesto —seguir haciendo planes— es, quizás, la forma más elegante de rebeldía.
Y finalmente, cumple una función secreta:
nos obliga a agradecer.
A los que están.
A los que estuvieron.
A la extraña fortuna de haber llegado hasta acá con algunas cicatrices, algunas arrugas y todavía —milagrosamente— cierta capacidad de asombro.
¿Para qué sirve cumplir años?
Para que el tiempo no solo pase por nosotros,
sino que nos pase algo.
Guillermo J.L. Bogani
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