Padre fray Eusebio, vivimos momentos difíciles de confusión. Para algunos
de hecho hay un posible cisma: modernistas y tradicionalistas. Que nos puede decir?
La tradición es algo que se
transmite, en el caso de los católicos recibimos el mensaje de Cristo “hagan
esto en memoria mía” Los amigos y discípulos tomaron esas palabras y las
repitieron durante los siglos. Claro que fue construyéndose pero siempre
respetando la esencia. Esos primeros cristianos no son como los actuales pero
debe cuidarse esa esencia. ¿Qué daño hace rezar en latín si se respeta su
sentido? Cierta vez me invitaron en Buenos Aires a una misa en francés y muchos
no sabíamos francés, pero eso en nada modificó. Solo fue para muchos ajena la
homilía. Todos pudimos seguir y emocionarnos. Vamos a misa para participar del
sacrificio de Cristo y unirnos a él y a su mensaje. Hoy pocos creen que Jesús
está en el altar y luego en nuestro cuerpo. El demonio que es viejo y pícaro
además de malvado va confundiendo las mentes y la gente comienza a olvidar. Sin
embargo todo está allí y todo es claro. También es cierto que el demonio se ha
tecnificado y hoy tiene la TV, el cine, las redes, Y además la falta de
compromiso, el confort, el antropocentrismo y la lista sigue.
¿Cualquier misa es buena?
La misa sentida con respeto es como
el asado de tira que a naides hace daño nos decía un viejo cura en el
seminario. No nos compliquemos Dios te espera, Jesús de te espera.
¿Y esos excesos que vemos a veces son tolerables?
Fíjese amigo que señalé sentida
con respeto. Y allí hay para hablar. ¿Si estamos frente a la pasión de
Cristo porque aplaudimos? ¿Qué sentido tiene llevar una mascota a la iglesia? ¿Por
qué no cuidamos la apariencia vistiéndonos sin escándalo? Hacemos cosas muy mal
y por temor a molestar a esos cristianos, a los que llamo por lo menos tibios,
la iglesia no responde y eso se hace natural. El temor a perder gente es la
gran debilidad de hoy día. Ese es otro error. Benedicto nos decía, tal vez
proféticamente, “volveremos a ser doce”. No tengamos miedo la iglesia está
iluminada por Dios.
¿Entonces el problema está en el pueblo?
Nuestra vida en la tierra es un
pequeño lapso y la gente confunde y solo pretende pasarla bien. Los mártires y
los santos son un ejemplo en donde mirarnos. ¿Qué buscaban que sentían? Todavía
me conmueven esas vidas que me llevaron a tratar de imitarlos. El pueblo está
sometido a toda una manipulación conceptual de falsa información. Es un
problema de comunicación, y se pierden almas. Hoy los modelos que siguen los
jóvenes son reprochables, inconsistentes, banales realmente me dan pena.
Por último Padre ¿que nos aconseja?
Seguir a nuestros mayores. Hoy las
vocaciones están en los grupos cercanos a la tradición, tal vez por eso los
ataquen y la iglesia no los cuide. Yo en ellos veo la presencia de Dios.
Gracias Padre para la próxima.
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