Padre usted nos decía que la democracia es tramposa. ¿Podría ampliar un poco esa idea?
Si claro. Les explicaba que el
temperamento político de la gente la manipulan los poderes mediante mensajes
estudiados en redes, TV, Netflix etc. y les aseguro que la lista es larga. Pues
bien pensemos quienes están detrás y vemos que son los poderosos los que tienen
el dinero. Muchos intelectuales con sentido común, y que los hay en cantidad,
llaman a la democracia plutocracia, pues
es el gobierno de los ricos. La democracia es la trampa. En un partido político
alguien quiere posicionarse entonces ofrece cargos a otros ambiciosos que para
entrar en la lista ponen dinero y entre todos financian campañas políticas.
¿Dónde queda el servicio y el honor de la política?¿Esos de la lista, que nos
resultan desconocidos, son los mejores? ¿Dónde queda la libertad del pueblo
para elegir a los mejores? ¿Y si no son los mejores los que llegan sino los
interesados porque cometemos la zoncera de esperar buenos resultados? Todo ese
clima pre-electoral tan malsano divide a la gente, separa a familias pero el
escándalo hoy vende, muchos programas viven de él.
Está bien Padre, me quedo pensando que esos personajes elegidos, ya en el
poder son un arma para el constitucionalismo moderno puesto que ponen leyes y
obligan al ciudadano a nuevos valores alejados de Dios.
Exactamente lo has dicho muy claro.
Detrás está la masonería en franca lucha con la iglesia católica, lo han
señalado voces más autorizadas que yo. Es un plan en donde satanás no es ajeno.
Así esos farsantes llamados representantes del pueblo hacen leyes en contra del
Derecho Natural lo que es aberrante y así se impone en una sociedad el aborto,
la homosexualidad, la eutanasia y hace poco un hermano de la casa me decía “van
a permitir la pedofilia”. Quedé espantado reconozco pero en esta maquinaria
infernal tal vez se haga posible. Amigo recemos.
Padre porque no nos habla un poco del derecho positivo en contradicción
con el natural.
El derecho positivo es el conjunto
de normas escritas por los personajes que nombrábamos antes, con intereses propios
y cuya finalidad engañosa es regular la convivencia social. Ese derecho se va
adecuando al secularismo, o sea al paso de los siglos, es flexible e inmoral
puesto que busca un promedio que facilite la vida de las personas. No actúa
pensando en mejorar al hombre en respetar la tradición y la voz de Dios, no, todo lo contrario: busca el derecho individual incluso de grupos reducidos, es
la exaltación de la libertad que vista de este modo es absolutamente malsana.
La libertad debe ejercerse desde otro lado, cobijada en la moral, la caridad y
en fin todo lo que ha dicho nuestra iglesia, que a pesar del descrédito que le
imponen los medios y la tibieza de las familias, es una madre protectora,
humana, perfectible pero amorosa en sus debilidades. Quién no cumple con el
derecho positivo escrito en largos códigos que atentan contra la humanidad de
las personas es llevado a la cárcel, vaya mundo complicado que tenemos.
Son conocidos los casos de mujeres
rezando en silencio frente a clínicas abortivas que son detenidas y
encarceladas. El ser humano se complica al alejarse de Dios.
El derecho natural se basa en
principios éticos y universales no escritos pero que fueron la base del hombre
a lo largo del tiempo.
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