María el Pilar de América

 

Recuerda la tradición católica que allá por el año 40, el apóstol Santiago apesadumbrado en su evangelización de la Hispania vivía un momento de debilidad;  entonces la Virgen- que aún vivía- se le apareció sobre una columna y lo fortaleció. Todo pasó en  Zaragoza, vocablo que proviene del topónimo romano Cesaraugusta. (Por César Augusto del año 14 aC) De ese Pilar floreció Compostela, (Campo de la estrella) lugar de veneración y peregrinación mariana con una hermosa iglesia, que hoy es un enorme tesoro de la humanidad. La Virgen allí también pudo.

La gesta española en América está impregnada  por la presencia mariana. Recordemos que Colón en la víspera de su viaje   rezó y comulgó  junto a la tripulación y en honor a la Virgen cambió el nombre de la nave capitana por Santa María. En los apuntes registrados sobre su navegación se puede leer: “Jesús y María nos acompañen en la vía.”

Colón llegó a América un 12 de octubre en coincidencia con la festividad de la Virgen del Pilar. Cumpliendo el protocolo tomó posesión del nuevo mundo vestido de escarlata con el Estandarte Real que llevaba la imagen de la Virgen María y lo clavó en la tierra mientras que los hermanos Pinzón, también presentes, blandeaban banderas blancas con cruces verdes, lo que indicó el imperio de Cristo y de la Virgen en América. La primera isla descubierta lleva el nombre de San Salvador y la segunda Santa María de la Concepción.

La primera fiesta que hizo Colón fue a la Pura y Limpia Concepción, el 8 de diciembre de 1492. La presencia mariana fue cada vez más fuerte entonces  el Papa Clemente XIII la proclama “Patrona universal de los reinos de España e Indias.” Advierta el lector que América no fue colonia sino un reino de la mismísima España.

Lo mismo ocurrió en otras ciudades, entre nosotros en Buenos Aires, será la virgen del Buen Ayre, por acción de don Pedro de Mendoza. Así encontramos a lo largo de todo el territorio americano santuarios que la recuerdan en sus distintas advocaciones. Muchos misioneros  aseguran la enorme devoción de los indígenas a la Virgen. Un ejemplo notable y conmovedor es la Virgen de Guadalupe en 1531 con el indio Juan Diego (hoy santo de la iglesia)

Toda la llegada del español a estas tierras nos asombra por la espiritualidad que desprende dicha gesta. Además el hacedor de dicha travesía es Cristóbal, cuyo nombre recuerda al santo Cristóbal, que procede de Cristóforo y que  significa el que lleva a Cristo a la otra orilla.

No dudamos en ver a María como un Pilar en la historia de América, y además, dado los difíciles momentos que vive la desconocida y atribulada Europa, tal vez similar a lo  sintió y vivió el  apóstol Santiago, esperamos que la Virgen sea otra vez ese Pilar que la  sostenga y abrigue.

¡Ave María purísima!

 

                                                                                          Eduardo Agustín Gil

Comentarios