¿QUÉ TENGO YO, QUE MI AMISTAD PROCURAS?
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¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras? ¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras, ¡Cuántas veces el ángel me decía: ¡Y cuántas, hermosura soberana,
Entre las rimas sacras de Lope, es éste un poema que, por su aparente simplicidad, por la espontánea fluencia de sus versos y la sinceridad de los sentimientos expresados en ellos, ha sonado siempre como sencilla oración popular, lejos de toda afectación y fácil a la inteligencia de cualquier lector. Sus frases transcurren sin tropiezo, sin esfuerzo expresivo alguno, con elocución supuestamente fácil, a pesar de la clásica dificultad de la estructura del soneto. Su facilidad no tiene otra explicación que la que dota a su autor de un dominio total del idioma y una destreza singular en el arte de versificar. |


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