La columna de López

 

Soneto

[Poema - Texto completo.]

Francisco Luis Bernárdez

Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,

si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.



Francisco Luis Bernárdez nació en Buenos Aires. Era hijo de padres españoles, llamados Francisco Bernárdez González, de Carballiño (Orense), empresario, y de Concepción Martínez Cerdeira, maestra, de Santiago, dos emigrantes que tenían una sólida posición económica, y cinco hijos: Adelaida, Francisco, Federico, Enrique y Ricardo.[]​ El padre de Bernárdez fue un empresario tabacalero dedicado a la producción de cigarrillos, y dueño de la tabacalera El día, importante compañía de comienzos del siglo xx. Era propietario de marcas como Inofensivos, La Nacionalista, United States, Anglo-American y Nilo en la calle Adolfo Berro 3836 (actual Don Bosco), en el barrio de Almagro.[]​ De acuerdo con lo relatado por Adolfo Bioy Casares en sus diarios, los cigarrillos "Inofensivos" eran cigarrillos sin nicotina.[]​ Sus abuelos paternos eran oriundos de la villa gallega de Maside, por lo que como muchos argentinos, posee ascendencia gallega.[]​ De su abuela aprendió la lengua gallega, idioma en el que dio sus primeros pasos como escritor[]​.Tuvo por hermana menor a la también escritora y traductora argentina Aurora Bernárdez (Buenos Aires, 1920-París, 2014), primera esposa y albacea testamentaria de Julio Cortázar.[7]​ A los veinte años Francisco viajó a la patria de sus ancestros. Vivió en España desde 1920 hasta 1924, donde leía a los poetas modernistas que lo influenciaron en sus primeros libros. Trabajó como periodista en Vigo, donde fue redactor de "Pueblo gallego". Allí se relacionó con figuras como Ramón María del Valle-Inclán, los hermanos Antonio y Manuel Machado, y Juan Ramón Jiménez. También se radicó por un breve período en Portugal.


Nos habíamos conocido [con Bernárdez] en las postrimerías de la década del 30 en las tertulias de la librería de Enrique Lagos cuyos anaqueles se apilaban en el subsuelo próximo a la entrada de la amplia casona de la calle Reconquista donde tenían su sede los Cursos de Cultura Católica. [...] Francisco Luis Bernárdez y Leopoldo Marechal que reinaban con idéntico esplendor en el Olimpo de las letras eran por entonces amigos inseparables. A ciertas horas de la tarde, vecinas de la noche, era imposible encontrarse con uno sin toparse con el otro. [...] Nos reuníamos en los cursos y desde allí nos encaminábamos a un boliche situado también en la calle Reconquista cuyo nombre, de maravilla musical y ecuestre -La Corneta del Cazador- al punto sugería el vuelo vertical, en estampida, de halcones y azores empedernidos tras la presa... Allí, en ese bodegón de reminiscencias venatorias nos sentábamos a la mesa los tres. Y mientras Marechal con su cabeza leonina, su pipa soñadora y su mirada en lontananza, optaba por el mutismo complaciente, Paco Bernárdez con su voz desnuda, casi metálica, que se prestaba al sarcasmo, refería anécdotas chispeantes...[
Marcelo Sánchez Sorondo

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